Edén Cristinista - RDP


http://www.relatodelpresente.com/2013/02/eden-cristinista.html
A veces me pregunto cuál es la falencia emocional que padecieron en la infancia algunos de los referentes del peronismo que son abusados sexualmente una y otra vez por la Casa Rosada. Que a Daniel Scioli o a su tocayo Peralta les guste decir que son parte del modelo, sólo es comparable con el pibe al que tomaban de punto en el colegio y, mientras lo fajaban, escupían y pisaban sus carpetas, rogaba a sus abusivos compañeros por amor y aceptación. Es cierto que cada vez que el gobernador bonaerense o su par santacruceño manifiestan su pertenencia a El Modelo resultan menos creíbles que la declaración jurada de Amado Boudou, pero cuesta entender cómo es que siguen rogando pertenencia, si la imagen los acompaña y lo único que sus votantes no les creen es su oficialismo verticalista.
Esta última semana, Cristina lo dejó bien en claro una vez más: el único oficialismo que vale es el de tercera línea para abajo. Los gobernadores amigos con aspiraciones son tratados con la misma vara con la que miden a los abiertamente opositores, dado que no fue posible aplicar en las elecciones la misma técnica utilizada para conformar los ministerios y eso de darle más poder a los viceministros que a los propios titulares de las carteras, fracasó después del Proyecto Mariotto. Los intendentes, sujetos capaces de disfrazarse de Teletubbies y animar la fiestita de cumpleaños de Máximo con tal de no perder un mísero pesito, son bienvenidos, siempre y cuando no tengan una imagen positiva que trascienda los kilómetros cuadrados de sus principados.
Increíblemente, el Kirchnerismo Cristinista Conservador Reformista, es eficiente para enfrentar a los que dicen que son propios y no con los opositores, a quienes combate con un infantilismo que causaría gracia si no fuera tan, pero tan básico, elemental y ausente de criterio: mientras a Scioli lo ahogan con el cuentagotas de la coparticipación y a Peralta le pusieron un camporita hasta en el kiosco de la esquina de la gobernación, a Bonfatti lo acusan de narcosocialista y a Macri le pegan por talar árboles en una avenida que tiene más cemento que las canteras de Loma Negra.
Lo que importa en esto no es la crítica a las políticas ajenas, sino quién lo hace y desde dónde. No es igual a la costumbre de preguntar a quién voto uno antes de escucharlo quejarse de algo. Esto es una cuestión de realizadores contra realizadores. Además de la economía, si hay un puñado de cosas sobre las que el oficialismo no debería emitir ni una sola opinión, es sobre seguridad, transporte, medio ambiente y respeto a la vida. Doy por sentado que un par de decenas de árboles en la 9 de Julio no frenarán ni empeorarán el recalentamiento global, más allá de la repercusión visual en el paisaje de la céntrica avenida. Y si bien Mauri tiene serias falencias en lo que atañe a la gestión básica de una ciudad -en mi barrio ubicamos a las montañas de basura en Google Earth- que Cristina se saque una foto saludando a los árboles de El Calafate, para luego twittearla como anuncio de la creación de un anfiteatro en un bosque del que no se taló ni un sólo árbol por respeto a la vida, es como mucho. Por si fuera poco, encima hay que aguantarse que personas tan impresentables como Espinoza -intendente de La Matanza- opine que habría que construír más subtes en la Ciudad de Buenos Aires, mientras la mitad del territorio del afroconurbano que él administra, concurre a los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, dado que en La Matanza podrían ingresar a la guardia con un resfriado y salir con peste amarilla ante el calamitoso estado de su salud pública.
Y así, mientras algunos piensan que habría sido una buena idea poner un anfiteatro que respete la vida en la estación de Once antes del 22 de febrero de 2012, el resto del país se encuentra representado en esa foto, tratando de crecer sin poder movernos y esperando que Cristina nos toque para garantizarnos la subsistencia. 
Con Cristina de fiesta en fiesta -dos cumpleaños, el velorio de la suegra, etcétera- su gabinete continuó en sus labores como siempre, en el fino equilibrio de mantener la iniciativa sin perder el ridículo. Boudou fue a darle clases de peronismo a los peronistas bonaerenses, creyendo que con kirchnerearse hasta los sobresitos de azúcar de las reuniones, alcanza para el carnet de afiliado. Sileoni, por su parte, se sentó con los gremios docentes a explicarles que la paritaria abierta, este año viene con innovaciones que la convierten en una no tan paritaria y no tan abierta, moda que pinta ser tendencia esta temporada otoño/invierno en todos los rubros laborales.
Timerman, por su parte, dividió sus horas entre defender lo indefendible, babear en público ante cada pregunta, y secar el micrófono cada vez que Aníbal Fernández, Daniel Filmus o su asesora le salvaban las papas. Ofuscado porque nadie entendía el planteo -y porque él no entendía las chicanas- tuvo que hacer algo que pocas veces se vió en el kirchnerismo: simplificar las palabras y decir la posta. Así, cuando le dijeron que no se podía crear una comisión especial para juzgar, afirmó que no se piensa juzgar a nadie. De este modo siguió todo hasta que se hartó de las críticas por ese temita de negociar con acusados, y terminó pidiendo que no lo jodan más, que probablemente no se interrogue a nadie, y que el memorando tiene menos valor que un pagaré firmado por Schoklender. Finalmente, Timerman se retiró contento por el deber cumplido, con la certeza de que probablemente no pueda volver a pisar ni su propia comunidad sin que lo miren de coté, pero con esa frente inacabable en alto, dado que padecerá el desprecio de gran parte de su propia colectividad, pero al menos cuenta con la felicitación del único nazi morochón que haya visto la humanidad, Luis D'Elía. 
Sólo al cristinismo se le puede ocurrir que podría funcionar un acuerdo entre un Canciller judío y una Presidente mujer por un lado, y un régimen teocrático, antisemita, negacionista y misógino por la otra parte. Pero lo hicieron. Y lo hicieron con la misma cara de nada con la que Randazzo asegura que la revolución ferroviaria está en marcha. A juzgar por los resultado inmediatos, la revolución es con todas las letras y el plan consiste en entrenar a los pasajeros en técnicas de supervivencia selvática y guerrilla urbana para poder trasladarse con mediana seguridad en los trenes de la Patria. 
Y todavía hay que agradecerles por veinte kilómetros de vías y un puñado de formaciones nuevas. Diez años con una canilla de subsidios abierta y un sistema ferroviario cayéndose a pedazos y no tuvieron siquiera el gesto de no quejarse de la pesada herencia recibida. Pesada herencia, vale aclarar, recibida del ministerio de al lado. Hoy, con cincuenta y un muertos encima, un par de choques mortales, y varios descarrilamientos acumulados, notaron que había que invertir en infraestructura. Nadie sabe dónde están los miles de millones de dólares gastados durante diez años, pero la inversión para reparar la falta de control del Estado, la hace el Estado. Es el mismo Estado, también, que dice que no es realista aumentar la tarifa del subte, pero pone nueve pesos por cada pasaje de tren vendido para mantener la ficción de que en Argentina no hay aumento de costos. 
En otro orden de cosas, la CGT Balcarce sostiene que hay inflación y que la economía está estancada. Si bien no se realizaron otro tipo de declaraciones, desde la sede itinerante de la central obrera oficialista, manifestaron que evalúan emitir un comunicado informando que no corresponde pagar sueldos con Lecops y Patacones, que no confían en el Plan Brady y que, de seguir así la mano, no descartan adherir a la movilización de Saúl Ubaldini el próximo 30 de marzo de 1982 a la Plaza de Mayo. 
Puedo entender el apoyo romanticón a El Modelo -de qué otra forma se puede apoyar algo tan metafórico como un modelo, una maqueta de lo que debería llevarse a cabo- pero no creo que, a esta altura del partido, exista otro tipo de apoyo desinteresado que no sea mero romanticismo por lo que se cree que fue alguna vez, y no por la certeza que se tiene de lo que es ahora. Es el cholulismo de querer sentirse parte de algo por alguna vez. Es una sensación que baja a la realidad enseguidita cuando se debe pagar un alquiler y mantener una familia, o cuando los más veteranos recuerdan lo que es irse de vacaciones un mes entero, o se preguntan por qué deben mantener a los padres, si laburaron toda la vida. Por ello es que los únicos que son capaces de dar la vida por El Modelo, son los que viven medianamente bien de él. Al resto, lo reconozcan o no, los mueve sólo la Fe y la nostalgia de lo que pudo ser y no pasó. Es el amor a la primera novia, a la que prefieren no verla para conservar ese perfume adolescente, y no encontrársela con la misma cintura que el Ecuador y padeciendo la condena de la ley de la gravedad. Si no se ve, no envejeció, no se volvió una mujer adulta con problemas. Está ahí, inerte en el tiempo, jóven, bella y perfecta, como El Modelo en mayo de 2003.
Martes. Así y todo, puede ser el año de Cristina. No cualquiera celebra su cumpleaños velando a la suegra.

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