Las dádivas del peronismo


Es muy fácil engañar a un pueblo que nada entiende de economía básica. Este ejemplo con Perón pero vale para cualquier político mundial. En enero de 1952 el Presidente regala una bicicleta al hijo de un maestro. Padre e hijo lloran de agradecimiento. 

Según los índices, una bicicleta valía 150 pesos, un maestro ganaba $500 brutos y la inflación de aquel año fue 38,8%. O sea, sin contar impuestos, el Estado le dió una bicicleta, y le sacó en inflación catorce bicicletas; que se hubiese podido comprar si la Casa de la Moneda solo imprimiese en 1952 los billetes necesarios para reemplazar los gastados, y un poco más para cubrir un eventual aumento de la demanda de dinero. Pero ese año se imprimió un 40% más que toda la masa de dinero que había en 1951.

Padre e hijo agradecieron al Estado y salieron a insultar a almaceneros por subir los precios. Nunca subieron, solo perdió valor el peso. La nafta vale hoy lo mismo que hace treinta años, un litro, un dólar. El niño tiene hoy 73 años, y sigue votando pensando en la bicicleta que le "regalaron".

La franela peronista


Si te gusta entregar el culo toda la vida porque te acariciaron el bocho una vez cuando eras chico, es porque vivís del pasado. Nadie tiene deudas con la política. Las conquistas son del pueblo, el político las manipula para ganar poder y Perón era todo un estratega en manipular a las masas. Lo que el peronismo presenta como "los principios sociales que Perón ha establecido" fue fruto de una larga lucha de la sociedad argentina que contó con el apoyo de la mayoría de los partidos. El descanso dominical es de 1905, gobierno de Roca; las vacaciones pagas son de 1933 (Uriburu); la jornada de ocho horas es de Yrigoyen (1929), y la primera ley de jubilaciones fue sancionada durante el gobierno de Alvear (1924). También fueron fundamentales los aportes de los diputados socialistas. De su autoría fue la primera ley de protección del trabajo de mujeres y niños (1907, Figueroa Alcorta); la de accidentes de trabajo (1915, Sáenz Peña); la primera reglamentación del trabajo a domicilio (1918, Victorino de la Plaza), y las leyes de indemnización por despido sin causa, protección de la maternidad y licencia paga por enfermedades (1933, Uriburu).Lejos de las pretensiones de la leyenda peronista, la legislación social argentina era la más avanzada de América latina y una de las más completas del mundo antes del peronismo. Los logros de Perón -el estatuto del peón de campo, la ampliación del sistema jubilatorio, los fueros laborales y el aguinaldo- fueron en su carácter de miembro de la dictadura militar de 1943-1946 y no hay forma de reivindicarlos sin aceptar que Perón fue un golpista. Además, eran la estrategia central de la campaña presidencial que preparaba la dictadura para perpetuarse en el poder y formaban parte de una profundización de los derechos sociales que estaba teniendo lugar en todo el mundo sin necesidad de dictaduras ni populismos.
Desconocer esto es de PERONCHO

Porota LPMQTP


Te fuiste. Pensé que este día nunca llegaría. Todavía tengo en mi memoria tu cara diciéndonos "vamos por todo". Todavía siento el escalofrío cuando te escuché decir "sólo hay que tenerle miedo a Dios y a mi un poquito", o el famoso "si fuera una genia haría desaparecer a varios". Todavía me rio cuando recuerdo que pensabas que la fórmula del agua era "Hache Dos Cero", o que la diabetes es una enfermedad de los ricos. Todavía se me escapa una lagrima cuando recuerdo como te reiste de los 52 muertos en la tragedia de Once con la infame frase "apúrense, si no viene la otra formación y nos lleva puestos".
Te fuiste. Te fuiste con una plaza llena de banderas de organizaciones adictas al Estado. Te fuiste metiéndole la idea en la cabeza a la gente de que el Estado les tiene que dar una casa, un plan, todo gratis. Te fuiste con una plaza con más micros que gente. Te fuiste llena de joyas, millones de euros, mansiones, hoteles y departamentos. Te fuiste con más de 700 causas judiciales, muchas bastante avanzadas. Te fuiste con 100 custodios que te vamos a pagar todos. Te fuiste Cristina y te llevaste mucho, pero dejás mucho también.
Dejáste a las instituciones democráticas republicanas destruidas. Dejáste un índice de estadísticas que es una vergüenza nacional. Dejáste un Banco Central pelado. Dejáste más de 13 millones de pobres. Dejáste una inflación exorbitante. Dejáste 52 muertos por la corrupción Estado/Privados entre Néstor, Jaime y los Cirigliano. Dejáste cientos de muertos por inundaciones y falta de obras. Dejáste más de 3000 asesinados por gatillo fácil, torturados en centros de detención en todas tus provincias feudales. Dejáste 21 muertos en protestas sociales, entre los que están Mariano Ferreyra y Ángel Verón. Dejáste 70 desaparecidos en democracia, entre los que están Julio Lopéz y Luciano Arruga, María Cash, Juan Castro. Dejáste una sociedad dividida. Dejáste un ejército de jóvenes de enorme corazón fanatizados con un relato maquiavélico ingenuo e inservible. Dejáste innumerables cartitas de facebook, tuits y declaraciones que dan vergüenza ajena. Dejáste organismos de derechos humanos cuestionados por tu obsesión con apropiarte y manchar banderas que son de todos y que nunca te importaron hasta que te convinieron. Dejáste al fiscal que investigaba el atentado a la AMIA, asesinado, antes de denunciarte, luego de haber trabajado 10 años en la causa, en medio de una zona liberada, y con irregularidades en la investigación. Dejáste en ruinas la dignidad de los legisladores que tan obedientemente te dijeron que sí a todo, porque el que habla es un traidor, el que critica es un enemigo y el que opina diferente es antipatria. Dejáste "obediencia debida". Por suerte ésta última no va a durar mucho. También dejás el poder, y estás tan obsesionada con el poder que es lo único que sos, lo único que te importa. Dejáste el poder y dejaste de existir.
También dejáste Aerolineas Argentinas en manos del Estado luego de expropiarla. Pero esa misma Aerolínea le pagó 35.000 habitaciones que nunca usó a tus hoteles en El Calafate. Dejáste YPF en manos del Estado (despues de haberla privatizado), pero la nafta no paraba de subir y le vendiste la patagonia a Chevron. Dejáste "la lucha contra las corporaciones", pero cenás con Chevron, Monsanto y la Barrick Gold. También dejáste a la Anses en mano del Estado, pero con la plata de los jubilados financiaste el Fútbol para todos y todas tus campañas. Hasta intentaste vaciarla con un decretazo, frenado por los mismos jubilados a través de un recurso de amparo. Dejáste la Asignación universal por hijo, pero dejas afuera millones de hijos de monotributistas, la dejás con debilidad de decreto, y la financiás con plata de la Anses. Dejáste el Futbol para Todos, pero con pérdidas exorbitantes por no vender publicidad oficial y utilizarlo como herramienta de propaganda. Plata que podría haberse usado para construir colegios, comedores, viviendas y hospitales. Dejáste un país "desendeudado", pero en default. Dejáste testimonios de tu adhesión a #NiUnaMenos pero no reglamentaste la ley de violencia de género. Dejáste abajo el cuadro de Videla, pero dejáste colgado el cuadro de Milani. Dejáste barrasbravas, dejáste inseguridad, dejáste pibes a merced del paco, de los narcotraficantes. Dejáste inseguridad jurídica. Dejáste una pésima imagen del país en el mundo.
Andate, pero no te vayas muy lejos. Todavía hay muchas cosas que tenés que explicarnos, a vos que siempre te gustó enseñarnos. Va a llegar el tiempo en el que La Patria, Dios, y La Justicia demanden esas explicaciones. Gracias por mostrarnos la necesidad de una nueva forma de hacer política, que reciclar lo viejo en la política no sirve. Por demostrarnos que el Peronismo nunca sirvió ni va a servir. Vamos a ver al kirchnerismo desaparecer, o mutar de nuevo; pero nunca vamos a olvidar el peligro del populismo mafiocrático. En el 83' los argentinos tuvimos el coraje de vencer el miedo y terminar con un siglo de golpes de Estado. Estoy casi segura que la historia juzgará al 2015 como el año en el que los argentinos volvimos a perder el miedo y empezamos a condenar la corrupción, la inoperancia y la falta de gestión. El año en el que le arrebatamos democráticamente El Estado a una asociación ilícita, al crimen organizado, a un grupo de señores feudales, ladrones, corruptos y asesinos. La historia juzgará esta época como el momento en el que recuperamos la democracia y la república. Y vos, Cristina, serás recordada como el mayor obstáculo que tuvimos para lograrlo. Como la Presidenta más corrupta, ladrona y mentirosa que tuvo este país.
Seguro habrá tiempo, porque esto recién empieza.
Te vas de la misma forma en la que gobernaste, intentando dar lástima, intentando asustar, paranoica, confrontativa, rozando lo perverso, mezquina, mentirosa, corrupta y sin entregar el mando.

Lo único que te queda por hacer es pagar por todo porque...

#NoVolvesMás

#NoVuelvenMás

Necesitamos



Necesitamos:

👉Más ingenieros y menos abogados.

👉Más empresarios y menos artesanos de plaza.

👉Más exportadores y menos charlatanes.

👉Más gente trabajadora y menos piqueteros.

👉Más ciencias duras y menos monografías sobre El Rey León.

👉Más ciudadanos y menos "pueblo".

Aborto

Van a votar la aprobación del aborto legal con 14 semanas. Además de que es un asesinato, la consecuencia será que van a venir mujeres de toda latinoamérica a atenderse gratis en nuestros hospitales. Adiviná quienes lo van a pagar.

Gerenciar el Estado

 Al Estado hay que manejarlo como una empresa de la que todos somos accionistas y pretendemos obtener dividendos.

Propiedad privada




OJO !!
Los zurdos son más y tienen menos que perder

El estado del Estado

 http://www.casarosada.gob.ar/elestadodelestado/docs/el_estado_del_estado.pdf

http://www.casarosada.gob.ar/elestadodelestado/docs/el_estado_del_estado.pdf

Cómo se gestó la dictadura


A 40 años del golpe: cómo se gestó la dictadura más anunciada y sangrienta
Los militares empezaron a planificar el derrocamiento de Isabel Perón a mediados de 1975. Los Montoneros y el ERP sabían que en marzo de 1976 iba a suceder y hasta lo deseaban. 

Por Ceferino Reato - Especial para Los Andes

Fue una conspiración a la vista de todos, el golpe de Estado más preparado -y alentado- en la historia del país. Tanto resultó así que los militares aprovecharon los últimos tres meses y medio del gobierno de Isabel Perón para elaborar muy tranquilos las listas de personas que serían detenidas inmediatamente después de que los tanques salieran a la calle.

Muchos de esos detenidos integraron el “conjunto grande de personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión”, según admitió el ex dictador Jorge Rafael Videla un año antes de morir. “Pongamos que eran 7.000 u 8.000. No podíamos fusilarlas. Tampoco podíamos llevarlas ante la Justicia”, completó.

Todas estas revelaciones forman parte de la edición definitiva de mi libro Disposición Final, que incluye testimonios de militares, políticos, sindicalistas, ex guerrilleros y empresarios para describir cómo fue la dictadura por dentro.

Videla no solo fue el jefe del Ejército que dio el golpe, junto con el almirante Emilio Massera y el brigadier Orlando Agosti, sino que presidió el país durante cinco años, hasta 1981, cuando fue reemplazado por su aliado, el general Roberto Viola.

Si bien los golpes de Estado eran muy frecuentes desde 1930 y el Ejército se había convertido en un actor político más, el derrocamiento de Isabelita fue apoyado por buena parte de la población.

Así lo recuerda el periodista británico Robert Cox, director del Buenos Aires Herald: “El golpe de 1966 contra el radical Arturo Illia había sido arreglado con la prensa. En 1976, eso no fue necesario: la mayoría de la gente lo esperaba y lo deseaba. Desafortunadamente, muchos argentinos estaban siempre buscando a los militares para que entraran al gobierno, ordenaran el país y dieran luego elecciones.

Pero, pasaba ahora también con gente de izquierda: recuerdo que con mi mujer nos encontramos en una recepción en la embajada de Egipto con un periodista de El Cronista Comercial, que militaba en la izquierda, y con su esposa, que estaba embarazada. Ellos eran jóvenes y confiaban en que un gobierno militar pondría en marcha una represión más legal que el gobierno de Isabel Perón, en el que aparecían cuerpos carbonizados, en zanjones”.

Cox es una leyenda viva de buen periodismo debido, en parte, a su tarea informativa durante la dictadura denunciando las violaciones de los derechos humanos. Él me contó que “todo 1975 se vivió como una tragedia griega, que desembocó en el golpe. Era algo muy impresionante: una tormenta de violencia con amenazas, secuestros, bombas. Era obvio que eso no podía durar mucho tiempo. El gobierno de Isabel era terrible: había también corrupción, inflación, desabastecimiento; faltaba hasta papel higiénico...”.

Un hecho político debe ser analizado también en su contexto histórico. Lo enseñó mejor que nadie Carlos Marx en su libro “El dieciocho brumario de Luis Bonaparte”, donde, al referirse al golpe de Estado del sobrino de Napoleón, en 1851, criticó un análisis de Víctor Hugo: “Parece, en su obra, un rayo que cayó de un cielo sereno; no ve más que un acto de fuerza de un solo individuo”.

El golpe de hace 40 años tampoco fue un rayo caído de un cielo sereno. El cielo no estaba sereno. Pero el relativo consenso que se había formado no era a favor de la dictadura tal como vino después -con la sangrienta represión ilegal-, sino de un golpe más tradicional, clásico, en el que los militares estuvieran poco tiempo en el gobierno, el suficiente para “solucionar” la cuestión de la violencia política, que venía tanto de la izquierda como de la derecha.

Pero ese tipo de golpes -muy comunes en América latina- ya no era posible en nuestro país porque los militares habían adquirido una autonomía tal que se consideraban más capacitados y honestos que los civiles para solucionar de una vez por todas los grandes males de Argentina.

Esa autonomía de los militares reflejaba la crisis del peronismo y de los partidos políticos. Las Fuerzas Armadas habían acumulado un enorme poder en apenas tres años y eso les permitió imponer soluciones autoritarias, de arriba hacia abajo, no apenas en el plano de la lucha contra las guerrillas: pretendían cambiar a toda la sociedad, moldearla como si fuera de plastilina para liberarla de las ‘plagas’ que impedían su desarrollo.

“Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada; volverla a sus principios, a sus cauces naturales. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica, que impregnaba a vastos sectores; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Un nuevo modelo económico, un cambio bastante radical. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”, señaló Videla.

Y desplazaron al peronismo cuando quisieron, ni un momento antes, ni un momento después; fue el golpe que menos dependió de los civiles. Tanto resultó así que desairaron a conspicuos miembros del llamado “partido militar”, un grupo informal de políticos y dirigentes que se refugiaban en las periódicas irrupciones de las Fuerzas Armadas para contrarrestar el poderío electoral del radicalismo primero y del peronismo después.

Algunos de esos civiles venían haciendo fuerza desde hacía tiempo para que Videla y compañía desalojaran a la viuda de Perón. Otros tenían una posición contraria; uno de ellos era el patriarca liberal Álvaro Alsogaray.

“Hubo una crítica muy fuerte de Alsogaray, que se había convertido en un detractor del golpe a seis meses de las elecciones. Alsogaray decía que los militares debíamos esperar a que el desgobierno se profundizara aún más para que el peronismo fuera expulsado por el malhumor popular”, señaló Videla.

En su opinión, “no era una situación aguantable: los políticos incitaban; los empresarios también; los diarios predecían el golpe. La Presidente no estaba en condiciones de gobernar, había un enjambre de intereses privados y corporativos que no la dejaban. El gobierno estaba muerto”.

Era un momento político muy especial: los grupos guerrilleros jugaban también al golpe, convencidos de que la toma del poder por los militares haría que los sectores populares se definieran a favor de quienes defendían realmente sus intereses, es decir ellos. En el lenguaje de la época, la clave era “profundizar las contradicciones” con los militares -instrumentos de la oligarquía y el imperialismo- para acelerar la llegada inevitable de la revolución socialista.

Un año después, en 1977, el líder de Montoneros, Mario “Pepe” Firmenich, se encontró por casualidad con Gabriel García Márquez en un vuelo “a diez mil metros de altura y en mitad del océano Atlántico”. Firmenich tenía 28 años y al escritor le impresionó como “un gato enorme”.

Aprovechó para hacerle una entrevista en la que Firmenich le dijo: “Desde octubre de 1975, nosotros sabíamos que se gestaba un golpe militar para marzo del año siguiente. No tratamos de impedirlo porque al fin y al cabo formaba parte de la lucha interna del movimiento peronista. Pero hicimos nuestros cálculos de guerra y nos preparamos para sufrir mil quinientas bajas en el primer año. Si no eran mayores, estaríamos seguros de haber ganado. Pues bien: no han sido mayores. En cambio, la dictadura está agotada, sin salida, y nosotros tenemos un gran prestigio entre las masas y somos una opción segura para el futuro inmediato”.

También los jefes del ERP -un grupo trotskista/guevarista- tenían información precisa sobre cuándo sería el golpe de Estado.

Confiaban en la fuerza militar que aún tenían, tanto que pensaban que el golpe permitiría el “comienzo de un proceso de guerra civil abierta que significa un salto cualitativo en el desarrollo de nuestra lucha revolucionaria”, como escribió su líder, Mario Roberto Santucho, la misma mañana del 24 de marzo de 1976.

En su autobiografía, Enrique Gorriarán Merlo, otro de los jefes del ERP, aseguró: “Habíamos obtenido la información de que el golpe estaba en plena preparación a través de Cacho Perrota, dueño de El Cronista Comercial y miembro del aparato de inteligencia del ERP. El 24 de marzo se produjo el golpe militar; llegamos a la conclusión de que el advenimiento de una dictadura militar iba a conllevar una exacerbación de la resistencia”.

Alimentados por tantas expectativas, los militares iniciaron la conspiración nueve meses antes, según admitió Videla, su principal ejecutor y beneficiario: “La planificación en forma orgánica comienza cuando me convierto en comandante en jefe del Ejército”, el 28 de agosto de 1975. Isabel Perón era presidenta y tuvo que aceptar esa designación luego de una rebelión de los generales.

“Sin embargo, en forma inorgánica, la planificación comenzó un poco antes, cuando asumo como jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y empiezo a recibir visitas de gente que está interesada en verme”, señaló Videla. Eso fue el 4 de julio de 1975, cuando Videla dio un discurso que atrajo a los civiles que buscaban un militar con quien volver a la Casa Rosada.

En mi libro, Videla, que murió en 2013 a los 87 años condenado a reclusión perpetua por violaciones a los derechos humanos, sostuvo que la fecha del golpe fue decidida a mediados de octubre de 1975.

Cuarenta años atrás, Isabel Perón cayó y muchos argentinos recibieron la noticia con alivio y satisfacción: estaban hartos de su gobierno y de ella; no podían imaginar aquel 24 de marzo soleado y apacible que la dictadura sería mucho peor con su secuela de miles de víctimas, el descalabro económico y la guerra perdida por las Islas Malvinas.





Números verdaderos

El ex general Videla habló de “7.000 u 8.000 personas que debían morir”. Los organismos de derechos humanos y el kirchnerismo sostienen que los detenidos desaparecidos fueron 30 mil.

El último dato oficial publicado es de 2006 y corresponde a la edición revisada del Nunca Más, el informe elaborado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Esa actualización del primer listado de víctimas ocurrió durante el gobierno de Néstor Kirchner. Según esa fuente, en la última dictadura hubo 6.415 desaparecidos y 743 víctimas de “ejecución sumaria”; en total, 7.158 personas.

Un hecho curioso -que todavía no ha sido explicado por sus impulsores- es que la edición de 2006 del Nunca Más incluye a personas muertas antes de la última dictadura, es decir antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Ese listado parte de 1969, cuando gobernaba el general Onganía, e incluye las dictaduras de los generales Levingston y Lanusse, y los gobiernos constitucionales del peronismo, entre 1973 y 1976.

Es necesario aclarar que el decreto de creación de la Conadep, de 1983, firmado por el presidente Raúl Alfonsín, estableció taxativamente que su tarea consistiría en investigar que había ocurrido con los desaparecidos durante la dictadura de Videla y compañía.

¿Por qué la ampliación de fechas? Diversas fuentes indicaron que, por presión de algunos organismos de derechos humanos, la política del kirchnerismo fue honrar no sólo a las víctimas del terrorismo de Estado sino también a los caídos por la revolución, es decir a todos los que murieron mientras luchaban por el socialismo, sin importar cuándo, dónde o cómo. Los herederos de todos ellos han cobrado la indemnización prevista por ley, que consiste en una suma equivalente a cien veces el sueldo bruto más alto de la administración pública nacional
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